Humor. Hazlo divertido

Muchas personas tienen una visión un tanto extraña del voluntariado. Piensan que supone siempre un sacrificio y un abnegación durísima. Demuestra que el voluntariado puede ser bien divertido contando todas esas anécdotas en las que pasa algo gracioso o alguien dice algo desternillante.

Por ejemplo, en el proyecto de Las ladies, en una ocasión publiqué una grabación de dos minutos de risas de las mujeres tras una anécdota divertida. ¡Sus carcajadas son contagiosas!

En varias ocasiones, he recopilado y publicado frases divertidas que han surgido durantes las clases. Como éstas:

Todos los días me miro al espejo y me doy ánimos. Me pongo este pañuelo o el otro amarillo. Y me digo: ¡pero qué guapa que estás hoy! Y ya si pasa mi marido cerca le digo: ¡Ven aquí Tarzáaaaaan!

El día en que dimos clase con ordenadores

Ay, esto es tan emocionante como mi noche de bodas

 

Abre tu mente. Sé amable. Ayuda al resto. Y ¡sobre todo! evita salirte del tema (blogs sobre voluntariado):

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