Refleja. Voces sin desvirtuar

A la hora de publicar algo en nuestro sitio, tendemos al perfeccionismo. No queremos que ciertos aspectos, que personalmente no nos gustan, manchen la imagen de una organización o grupo de voluntariado.

Por ejemplo, algunas personas aborrecen las faltas de ortografía o no conciben que se publique una redacción desordenada de una persona con poca educación reglada.

Aunque es fundamental trabajar por mejorar poco a poco nuestra comunicación, quizá deberíamos intentar equilibrar este tipo de preocupaciones, ya que a veces se convierten en manías que limitan una comunicación horizontal.

Veamos. Si una persona no está acostumbrada a redactar u opinar, es comprensible que sus primeras aportaciones no sean espectaculares.

Además, hay que tener en cuenta que precisamente incluir sus escritos, dibujos, comentarios o cualquier tipo de obra, en la que hayan realizado un gran esfuerzo por expresarse, estamos animándoles a seguir aprendiendo y trabajando.

Pero podemos considerar algo más. Corregir sus colaboraciones desvirtúa sus voces. Precisamente, si reflejamos la forma de expresarse de cada cual, y cómo va mejorando con el tiempo, estaremos visibilizando mejor su realidad, sus dificultades y sus progresos.

Para mí, un ejemplo evidente de lo importante que es habitualmente transmitir lo más exactamente posible la voz de las personas con las que trabajamos es en el caso de aquellas que -precisamente- a través de las actividades de voluntariado están aprendiendo a leer y escribir.

En este texto, una mujer evalúa las clases de alfabetización, dejando claro que no le gusta quedarse sin clase, que preferiría mezclarse con más nacionalidades y que le gustaría que hubiera un grupo de debate de mujeres:

a mi me guesta aprender
me gusta mucho leer
me gustaria estar con los españoles se aprende mas
lo dificil esn casa no me acuerd0 de nada
no me gusta quedarme sne clase
me gustan los profesores

un dia qui haya una reunion de mo jers

Una incoherencia lingüística, a veces, puede expresar muchas cosas, resultar divertida y a la vez impactante. Por ejemplo, con esta frase, una mujer marroquí que aprendía a escribir describió el sistema de divorcio en su país de origen.

En Marruecos es mucho más fácil, pero dificilísimo.

Evidentemente, si la persona nos pide que le ayudemos en la revisión, podemos aportarle ideas, pero quizá debe ser esa persona quien arregle y mejore su aportación. Tenemos que hacer un esfuerzo por conservar su testimonio -ya que su forma de expresarse también es valiosa comunicativamente- y también por animarle para que continúe practicando.

Si lo transcribimos y moldeamos tal cual nos gustaría encontrarlo, la persona no sólo sentirá que su aportación no es válida y se desalentará, sino que quienes la reciban no la identificarán con una persona con necesidades de educación.

 

Abre tu mente. Sé amable. Ayuda al resto. Y ¡sobre todo! evita salirte del tema (blogs sobre voluntariado):

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