Consejos. Protagonista y autoridad

Nosotras como voluntarias y, sobre todo, las personas que sufren y luchan contra una injusticia, podemos vernos a menudo como una especie de autoridad en esta cuestión. Sobre todo quienes lo han vivido y superado, podrán aconsejar desde su propia experiencia a quienes están en el proceso de enfrentarse a una situación similar.

Por eso mismo, quizá sea buena idea de vez en cuando hacer recopilatorio y publicar una serie de consejos para que otras personas avancen y se sientan reconfortadas con el testimonio de quienes ya han avanzado y te explican cómo lo han conseguido.

Recuerdo especialmente la primera charla sobre drogas a la que asistí. Me quedó totalmente grabada y me convencieron de que era posible superar una fuerte adicción, a pesar de que te hubiera destrozado la vida. Y, si me convencieron, es porque el conferenciante era un chico que había logrado rehacer su vida después de una adicción. ¿Qué mejor prueba? ¿No tiene su testimonio un valor especialmente significativo?

También me gustaba especialmente la idea del blog “Escuela de la droga” (http://www.tavad.com/blog/) con su lema “Cualquiera puede darte una lección”. No puedo opinar sobre el método de desintoxicación del centro que promovía este blog, sin embargo su apuesta comunicativa era bestial.

A través del blog, se podían enviar consultas que respondían tanto personal experto como las personas que estaban en un proceso avanzado del proceso o que ya se habían desintoxicado.

Personalmente, creo que da un mensaje importantísimo sobre confiar en las personas, sobre no convertirlas en objetos, sino en protagonistas de su propia vida y, además, valorar sus testimonios y experiencias como algo valioso para otras personas. Sus voces son otro tipo de autoridad.

A las ladies, en un momento en el que ya habían aprendido bastante a leer y escribir, les pedí que me contaran consejos para otras mujeres que empezaran a plantearse asistir a clases. Sus ideas, inquietudes y sinceridad me sorprendieron:

  • Afrontarlo porque es una necesidad diaria. Te encuentras cosas que te pasan todos los días. Coges el metro y no sabes dónde bajar. Por lo menos ahora lo sé. Ir al hospital y saber a qué puerta o qué planta te mandan. Es muy desagradable cuando tienes algo en frente y no lo entiendes. Como tener un botón para encender una aspiradora pero no entender lo que pone y no saber encenderla.
  • Aprovechar la juventud. Tienen que animarse lo más pronto posible. Yo me arrepiento mucho de no haberlo intentado antes.
  • La familia. La vida qué vueltas da: mis hijos tienen carrera y yo no sé ni leer ni escribir. Esto me da vergüenza. [En el caso de otra…] No sabía ayudar a mi hijo. Mis hijos son pequeños. Leen y yo me siento cerca y escucho para aprender.
  • Moverte. No quedarte en casa. Salir al parque. Que no te dé vergüenza. Si te quedas en casa porque no sabes hablar, no vas a aprender.
  • Edad. No te tienes que desanimar. Ahora es cuando tienes tiempo y ganas.
  • No esperar el apoyo, que salga de ti. No esperes a que te lo diga el marido. Muchos prefieren que estés esperándole desde que sale de casa y cuando vuelve a ella. Ir a clase tiene que salir de ti.
  • Otras cosas a hacer. El día que deje de trabajar y que mi marido esté mejor de la salud, me gustaría ser voluntaria con niños. Me han dicho que no hace falta saber de mucho.

 

Abre tu mente. Sé amable. Ayuda al resto. Y ¡sobre todo! evita salirte del tema (blogs sobre voluntariado):

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