Palabras justas

Las palabras que usamos no son casuales. Las escogemos dentro de un contexto y a partir de una escala de valores que construimos personal y socialmente. Cambian nuestra forma de pensar. Influyen en la forma de pensar de quien las escucha y de quien las usa.

No es igual hablar de “mongola” que de “mujer con Síndrome de Down”. No vale igual “sidoso” que “hombre con sida”. No significa lo mismo “inválida” que “se mueve en silla de ruedas”.

El periodista Jesús Barcos (http://elultramarinos.blogspot.com) dice:

Prestar atención al lenguaje, pensarlo y consumirlo críticamente, es un primer paso para tratar de vacunarse ante la manipulación ideológica y el autoritarismo, pero también una forma posible de trabajar por la convivencia y el conocimiento social.

El mundo son palabras. Es comunicación. Nos rodean. Influyen en nuestra convivencia. Y, como subraya Barcos o la escritora Lourdes Ortiz, el filósofo José Antonio Marina y tantos más… “estamos hechos de palabras”. Con las palabras explicamos el mundo, con ellas lo cambiamos.

Existen muchas personas y entidades que llevan años trabajando en analizar el lenguaje y ofrecer otras palabras. De hecho, muchas ONG han publicado guías especializadas en palabras sobre el sida, la discapacidad o diversidad funcional, la enfermedad mental o la violencia machista.

Aquí hay algunos ejemplos que puedes tomar para reflexionar o para usar.
Para evitar el sexismo en el lenguaje, especifican cosas como:

  • Para referirte a tus amigas y amigos, puedes utilizar la palabra “amistades” en lugar de “amigos” o “alumnado” en lugar de “alumnos”.
  • Para referirte a quienes leen tu blog, en lugar de decir “los que leen este blog” puedes escribir “quienes leen este blog”.
  • En lugar de decir “fui con unos colegas” puedes decir “fui con colegas”.
  • En lugar de “Todos sabemos” puedes decir “Todo el mundo sabe”.
  • Prueba a decir “población española” en lugar de “los españoles”.
  • “Odiamos las matemáticas” puede sustituir a “Nosotros odiamos las matemáticas”.
  • Cita a ambos géneros en orden alternante. Por ejemplo: “las compañeras y los compañeros de clase…”

Si te refieres a la diversidad de capacidades:

  • No utilices términos como “lisiado”, “impedido”, “minusválido” o “inválido” o expresiones como “sufre de”, “víctima de” o “afectado por” ya que son expresiones porque se considera que son ofensivas y que el hecho de -por ejemplo- tener la movilidad reducida no implica la reducción en la calidad de vida. Transmiten una imagen negativa de estos colectivos.
  • Cuando la noticia hable de discapacidad, no se aceptan expresiones ofensivas. Se prefiere, por ejemplo, personas con discapacidad visual en lugar de “los cieguitos”.
  • Céntrate en la persona, no en su discapacidad.
  • ¿Quién pone los límites de qué es la capacidad y la discapacidad? Piensa que -con respecto a deportistas de élite- al resto de personas podrían considerarnos también discapacitadas.
  • Pon énfasis en sus capacidades.

Al hablar sobre infancia o juventud:

  • En el tratamiento informativo de menores las preguntas sólo pueden hacerse a los niños y a las niñas en presencia de sus madres, padres, representantes legales, tutores o docentes del colegio.
  • Al entrevistar e informar acerca de una o un menor, debe primar ante todo sus derecho a la intimidad y confidencialidad; y a recibir protección frente al daño y las represalias reales o potenciales.
  • Los intereses de las niñas y los niños deben prevalecer sobre cualquier otra consideración, incluso cuando se trate de denunciar cuestiones de injusticia que afectan a la infancia, o de promover sus derechos.
  • No se puede en ningún caso herir la sensibilidad de los niños y las niñas. Hay que evitar preguntas, opiniones o comentarios que les enjuicien, les humillen, deterioren su autoestima, reaviven su dolor o sean insensibles a sus creencias o valores culturales.

Al tratar la inmigración:

  • Evita el lenguaje con prejuicios genéricos: ilegal, indocumentado o sin papeles.
  • No hay que incluir el grupo étnico, el color de la piel, el país de origen, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión global de una información.
  • No deben potenciarse las informaciones negativas ni las sensacionalistas. Hay que evitar crear inútilmente conflictos y dramatizarlos. Hay que potenciar la búsqueda de noticias positivas.
  • Evitar la asociación entre inmigración y violencia, conflicto, marginalidad, desorden o delincuencia.

El portal Ekoos.org recopila mucha de estas guías. También te recomendamos la lectura de “La arquitectura de las palabras” (http://arquitecturadelaspalabras.asfes.org) de Jesús Barcos.

 

Abre tu mente. Sé amable. Ayuda al resto. Y ¡sobre todo! evita salirte del tema (blogs sobre voluntariado):

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