¿Y ahora qué?

y ahora quéHe tenido la oportunidad de participar en un par de experiencias de voluntariado internacional. Fueron viajes de poco tiempo: doce días en una ocasión y un mes en la siguiente. Los destinos fueron Argelia e India.

Generalmente, para involucrarte en iniciativas de este tipo, es recomendable asistir a una formación previa. Allí tratan de organizar el trabajo, ya que habrá poco tiempo de adaptación, y sobre todo te preparan para las situaciones duras que puedas vivir. Pero no sólo eso: muchas veces te preparan para el regreso. Para cuando pongas el pie de nuevo en casa, eches la mochila al suelo y, después de lo que has visto, te surja la pregunta: “¿y ahora qué?”.

Precisamente, es una de las partes que las organizaciones valoran más. El regreso. Les interesa más qué vas a hacer tú personalmente después de haberte enfrentado con una situación de injusticia que el mes de apoyo que hayas aportado. Y tienen razón: probablemente sea más valioso lo que tú vas a transmitir después a quienes te rodean que el trabajo que le has podido dedicar en el escaso tiempo de un voluntariado internacional.

Te proponen empaparte de esa realidad. Entender las causas, las consecuencias y qué posibles cambios podríamos, entre todas y todos, realizar, desde una escala personal hasta una relacionada con la política internacional, para acabar con esa injusticia en concreto.

Una vez empapada, durante el curso y la estancia en el país, al regreso te animan a hablar de todo ello con tu familia, con tus amistades, con cualquiera.

De esta manera, su intención no es convertir al voluntariado en una especie de mano de obra puntual en sus proyectos, sino ofrecerles una experiencia de acercamiento a algo diferente e injusto para que lo cuenten, sensibilicen a la sociedad y se empiecen a producir cambios.

Interesante, ¿verdad?

Pues bien, yo propongo varias cosas:

  • Aplicar el “¿y ahora qué?” a cualquier tipo de voluntariado, ya que el impacto de ese trabajo crecerá si transmites mensajes
  • Extender el “¿y ahora qué?” a todo el proceso, no sólo al final del voluntariado. Podemos contarlo desde el inicio
  • Transmitir ese mensaje no sólo en tus conversaciones diarias, sino a través de un blog. Esta propuesta es evidente por el título de la guía, ¿eh?

 

Abre tu mente. Sé amable. Ayuda al resto. Y ¡sobre todo! evita salirte del tema (blogs sobre voluntariado):

*